martes, 17 de agosto de 2010

Días como hoy...

Hay dias que prometen sonrisas, otros... solo se dejan pasar.

Enciendo un cigarro y bebo de aquél café que olvidé la noche anterior. Converso conmigo, atravesando un poderoso discurso confuso y con pocas soluciones. Aún sin resolver nada, prosigo con mi día. La propuesta es tratarde buscar un sentido a lo que me pasaba.
Sentada en el sillón viejo que amo, dejé que las horas pasaran y que las respuestas  llegaran,lo cual fue inútil. Cada minuto que pasaba menos ganas tenía de encontrarlas.Mis ojos se centraron en el techo que de a poco iba desapareciendo entre las imágenesque mi mente proyectaba. Recuerdos que solo adornaban momentos inútiles, con historias poco claras y con fantasías que ni creía . Mientras dejaba fluir lasideas, comencé a sentir frío, mientras me perdía entre la luz del foco. Me había propuesto a sentir cada cosa en el momento que van surgiendo. El tiempo iba perdiendo sentido, el lugar iba transformándose en figuras deformes y los sonidos del silencio iban componiendo voces lejanas que me generaban intriga.Intenté llegar a ellas para descifrar lo que decían, pero no pude... se escaparonen el intento. Allí los pensamientos comenzaron a volverse mas insistentes y envolvían mucho más mis sentidos.
De repente una sombra sorprendió mi mirada, la sensación de miedo que iba creciendo, mi cuerpo comenzó a temblar, la incertidumbre de no ver su rostro y de no tener registro que me diera alguna idea, de quién podía ser, aceleraba mis suposiciones. Pensé lo peor. Aquella sombra planeaba llevarme a su inconclusa identidad que no quiero revelar. De repente se esfumó,la tranquilidad volvió y seguí mi camino de sensaciones que revolucionaban  mi cuerpo y que por ahora, manejaba mi mente.
Volví al silencio demoledor que habitaba mi espacio. De pronto,algo rozó mi cuerpo, y comenzó a quemar, un fuego que recorría cada parte de manera ascendente, bloqueaba mis producciones y me invitaba a dejarme llevar, acompañada de un sentimiento con el cual peleo a diario y al cual prefiero mantenerlo alejado,ya me trajo muchos problemas que es mejor no hablar. Se siente muy bien, pero desconfío de sus intenciones, es algo tramposo y no me ofrece garantías. Por lo tanto, el fuego se calmó y se apago. Otra vez la mente controló la situación.
Cansada de esperar, un recuerdo resurgió... una sonrisa en su rostro,la frescura de una noche que tentaba con sus juegos y un nombre que no podía recordar.Días que no eran días, tiempo que no tenía reloj. Un rojo intenso que iluminabasu alma. Aquella etapa donde ella encontró un sentido, que mas que sentido era...vivido.
Alejada de su propia soledad con ese nombre al cual perdió, y prometió no recordar.

...!

1 comentario:

Lunda dijo...

Está de más que te diga que me gustó mucho, creo que es uno de los que más me llegó, será que es más nosotras jeje y que nos sentimos parecidas =) aplausos, impecable escrito! Bien ahí mi amigaaa!