Miraba inquieto la luna al pasar...
Una sonrisa pintada en el oscuro de la noche y una picardía que escondía tras aquel rostro sombrío. Casi como enemigo de sí mismo se puso a caminar por el sendero perdido. Espejado entre la sombra que acompañaba su tránsito, levantó su mirada y se asomó un recuerdo... Mientras contorneaba la imagen de aquella bella mujer, el corazón latía intensamente y no lo podía controlar, en eso se sonrojó y no pudo seguir. Su belleza bloqueaba la inspiración del artista dejándolo nulo de su gradiosidad. Será que aquella belleza lo tomó de sorpresa que de pronto no sabía ni lo que estaba haciendo, solo podía pensar en que ya no sabía que hacer, como continuar. Aquella parálisis creativa que marcó un espacio mudo, un vacío de ideas que solían no faltar. Definió por escapar, huir de ese momento para encontrar algún refugio lejos de ahí. Sin embargo, este recuerdo lo mantenía pensativo, sin poder dormir. Por las noches pasaba las horas sin entender el motivo de semejante cuestión, fue así que no pudo volver a pintar. Fracasando en cada intento por plasmar los colores que siempre fueron su vida y de lo cual nunca tuvo duda alguna sobre la manera de combinarlos, produciendo la excelencia en sus cuadros. Perdió sus técnicas, sus "toques personales" que le daban originalidad a sus obras. Arruinado entre el olvido volvió a comenzar, aquella partida que casi sintió ganada, pero donde el azar lo confrontó contra su siniestra capacidad de incertidumbre.
Cada tanto, en un ciclo que recomienza una y otra vez... en picos de intensidades poco alcanzables ante la imperiosa necesidad de saber cómo hacer y tener la certeza en cada acción.
Cuestión de instantes. Redireccionando cada paso que se atraviesa en este valle desconocido.
Una sonrisa pintada en el oscuro de la noche y una picardía que escondía tras aquel rostro sombrío. Casi como enemigo de sí mismo se puso a caminar por el sendero perdido. Espejado entre la sombra que acompañaba su tránsito, levantó su mirada y se asomó un recuerdo... Mientras contorneaba la imagen de aquella bella mujer, el corazón latía intensamente y no lo podía controlar, en eso se sonrojó y no pudo seguir. Su belleza bloqueaba la inspiración del artista dejándolo nulo de su gradiosidad. Será que aquella belleza lo tomó de sorpresa que de pronto no sabía ni lo que estaba haciendo, solo podía pensar en que ya no sabía que hacer, como continuar. Aquella parálisis creativa que marcó un espacio mudo, un vacío de ideas que solían no faltar. Definió por escapar, huir de ese momento para encontrar algún refugio lejos de ahí. Sin embargo, este recuerdo lo mantenía pensativo, sin poder dormir. Por las noches pasaba las horas sin entender el motivo de semejante cuestión, fue así que no pudo volver a pintar. Fracasando en cada intento por plasmar los colores que siempre fueron su vida y de lo cual nunca tuvo duda alguna sobre la manera de combinarlos, produciendo la excelencia en sus cuadros. Perdió sus técnicas, sus "toques personales" que le daban originalidad a sus obras. Arruinado entre el olvido volvió a comenzar, aquella partida que casi sintió ganada, pero donde el azar lo confrontó contra su siniestra capacidad de incertidumbre.
Cada tanto, en un ciclo que recomienza una y otra vez... en picos de intensidades poco alcanzables ante la imperiosa necesidad de saber cómo hacer y tener la certeza en cada acción.
Cuestión de instantes. Redireccionando cada paso que se atraviesa en este valle desconocido.
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